martes

La Crisis

Foto: MER

Me considero una privilegiada: vivo en Estados Unidos en momentos de su más profunda recesión. Y da la casualidad que ésta no es cualquier recesión; no. ES la recesión y, para completar, todas las predicciones le están diciendo a la Potencia que de ésta se levantará pero distinta. No se levantará de pie porque no volverá a ocupar su lugar y mucho menos su posición. Interesante.

Oigo y veo.

La mayoría de los americanos que conozco, además de comenzar a aceptar su verdadero gentilicio, estadounidenses, están asumiendo el asunto con dignidad y con decisiones prácticas. Esta es una sociedad práctica por excelencia. Muchos esperan un milagro, algo así como un redentor y me temo que aunque los medios de comunicación día a día intentan poner en su lugar las expectativas generadas con Obama, muchos insisten en ver a este hombre salido “de la nada”, como un mecías que les devolverá su vida, su “terruño”. Y que se lo arrebatará no sé a quién porque las culpabilidades están muy mezcladas.

La inmensa mayoría (que conozco) han reducido los niveles de consumo a niveles menores que lo aceptable. Unos pocos reflexionan sobre su cultura consumista y le ven una cara amable y hasta emocionante a la crisis porque saben que su cultura tendrá que cambiar.

Las ofertas de final de temporada son como ganchos filudos que agarran al caminante desprevenido y que incluso pueden hacerle daño.

La mayoría de los latinos que conozco, comienzan a pensar seriamente en volver a su terruño y “recuperar” aquello que decidieron perder hace un buen rato. Me pregunto si latinoamérica estará lista para recibir a sus hijos. Unos hijos con algo de dinero; con otro mundo en sus cabezas; hijos que han copiado lo malo y un poco de lo bueno. Hijos acostumbrados a ciertas comodidades que el Estado de Bienestar les alcanza a salpicar y que nuestra latinoamérica premoderna en su forma de hacer política, nunca salpica.

Todo será pero a esta sociedad no se le podrá negar la existencia de ciertos niveles de respeto cotidiano que nuestros países no tienen. A través de la norma o sin ella, lo han logrado y a veces es preferible perder algo de dinero y vivir bajo otro nivel de civilización.

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