lunes

La Novia Pintada de Philly

Philly es para ojo de muchos, una ciudad…“ni fu, ni fa”, pero yo creo que es más fu que fa. Climas extremos acompañada de un alto % de humedad porque está bordeada por dos ríos: Schuylkill y Delaware. Y eso, en verano, la convierte en un horno a vapor.

Y en ese vapor se cocina excelente música y una programación eterna. No hay frío que valga, no hay calor que valga, no hay humedad que valga, no hay vapor que valga. En esta ciudad del amor fraternal, hay Blues, Folk, Country y sobre todo, buen Jazz.

Tengo cerca de mi casa un teatro en el que hago trabajo voluntario: La Novia Pintada, Painted Bride. Tiene fama de sorprender a sus visitantes con música “distinta”. Y sí; se presentó Felipe Salles un saxofonista brasilero con un jazz fussión de interpretaciones originales que duran un poco más de lo “convencional" (no sé si en Jazz hay algo convencional). Fueron como sinfonías Suramericanas de Jazz. Así me sonó. Advierto, no soy catadora de profesión.

Su concierto en parte era como una disertación de música en el Alma Máter. Era la primera vez en mi vida que veía a unos músicos tan tan concentrados en la partitura y fue la primera vez también, que vi a dos de ellos bostezar en frente del público. Y eso en últimas como que no importó.

Las palabras de Sallas luego del primer corte, me ayudaron a entender o a montarme un apropiado video en la cabeza, que era verdad que sus músicos habían trabajado muy duro y "que es una suerte tener buenos músicos tocando la música de uno”.
Ujú.

El no ahorró tiempo para presentarlos. Lo hizo dos veces durante sus cortes, y las dos reglamentarias: al principio y al final. En total, cinco. Ujú.

Su banda, internacional. El pianista de Uruguay, el bajo de Argentina, la batería de Alemania, la violinista de Suiza, el saxofón alto de Australia, el Trombón de Nueva York, y los instrumentos étnicos de percusión, natural, en manos de otro brasilero. Disculparán que no tengo los nombres; los dejé olvidados con todo y programa donde la Novia Pintada, luego de salir volada porque intempestivamente comenzó a nevar ¡otra vez! y yo solo llevaba una chaqueta de paño corta.

No sólo de Rocky vive Philly.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que viva el jazz!!