viernes

Entre el Aquí y el Allá



Ya todos, o al menos muchos, han escrito sobre lo mismo; o al menos lo han hecho los que lo han vivido. Es un estar entre aquí y allá. En donde se estaba más a menudo era allá, ahora se está más aquí. Es una sensación de vacío detenido. De nostalgia mezclada con aventura. Es, quizas uno de esos estados en los que claramente uno o una (mejor) puede decidir a la final qué sentir. Ya sé que muchos expertos en estados de ánimo dicen que uno puede elegir cómo sentirse pero para las almas que aún somos primitivas, eso no es tan posible. Es decir, no tan a menudo podemos lograr ese manejo de nuestros estados de ánimo; al menos yo aún no puedo.

Volviendo al tema, repito, es como esos momentos en los que uno acaba de reiniciar o de "limpiar" el
usb y es posible volver a recargarlo. Esa es para mi la sensación principal. The main feeling.

¿Qué he decidido? Quizás nada aún. Estoy en un debate detenido. Extraño una parte de mi ser y siento que una parte de mi se aleja irreparablemente y otra por centrífuga se mantiene. Como dos trenes que van a toda velocidad y se encuentran, parecen colapsar; se juntan, se acarician y se alejan. Es un vacío, es una ráfaga centrífuga que produce un impacto emocionante en el corazón, pero es la pérdida irremediable de uno de los trenes, de uno de los viajes.

Yo solo escucho el concierto de pájaros. Unos y otros se contestan. Mi mente se pregunta y se contesta como en un concierto interminable de disonancia, como en un mitote desentonado. Estoy en pequeños duelos, estoy en pequeños cortes con cortaúñas. No es tan doloroso como parece.

Quizás por eso soñé que “mi” gata, que hace ya casi dos años no está conmigo, desaparecía. Se perdía. Ya ni recuerdo cómo era que sucedía pero ella se perdía y en su intento por regresar, moría. Fue uno de esos clásicos momentos en los que cuando está amaneciendo, el sueño busca con anhelo angustioso un final y uno o una se acuerda que estaba soñando. Y respira relajado o relajada. A todos también nos ha pasado eso. No estoy diciendo nada nuevo. Casi nunca digo nada nuevo.

Sé que si tratara de regresar, moriría. Sé que si “me quedo”, me quedo incompleta.

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